Agradecimiento de una familia
Os compartimos esta carta de agradecimiento, de la familia de una de nuestras residentes:
A 21 de febrero de 2026
Querida Ramona y querido equipo de la Residencia de Mayores y Centro de Día Virgen de Alharilla — Porcuna
No es fácil encontrar las palabras adecuadas cuando el corazón está lleno de gratitud, pero no quiero dejar pasar más tiempo sin expresaros mi más sincero agradecimiento por los años que mi madre pasó a vuestro lado.
Como su hija, deseo reconocer a todas y cada una de las personas que formáis parte de vuestra plantilla. Sin distinciones, porque todos habéis sido fundamentales en su bienestar diario y habéis formado parte de su vida con una entrega admirable. Gracias a vuestro trabajo, la Residencia no fue solo un centro, sino un verdadero hogar para ella hasta que nos dejó el pasado 26 de enero.
Vivir a tantos kilómetros podría haber sido una fuente constante de angustia. Sin embargo, gracias a vuestra atención, lo que sentí durante todo este tiempo fue tranquilidad y una paz absoluta. Jamás olvidaré vuestra generosidad en esas llamadas diarias; vuestra disposición para pasarle el teléfono y permitirnos ese momento de unión fue, para mí, uno de los mayores consuelos. Saberla tan bien atendida y, sobre todo, tan querida, no tiene precio.
Guardo con especial cariño los momentos de mis visitas. A pesar de la distancia, cuando podía ir a verla me hacía inmensamente feliz que me permitierais ser yo quien le diera de comer y cenar, y que siempre la tuvierais lista en su silla de ruedas para ir a dar nuestro paseo por Jesús, la Parroquia, el Paseo y sus jardines, lugares que tanto le gustaban a ella. Recuerdo con emoción su 91 cumpleaños el pasado diciembre; llevé unos dulces y un poco de ‘resol’ para compartirlo entre todo el equipo, como muestra de mi agradecimiento.
Quiero agradeceros de corazón vuestra sensibilidad y la delicadeza con la que siempre la tratasteis. Supisteis cuidarla con un cariño que ella os devolvía con gratitud. Ese cariño estuvo presente hasta el final, y os doy las gracias por el precioso ramo de flores que enviasteis; un gesto que nos conmovió profundamente y nos hizo sentir vuestro acompañamiento en el dolor.
A ti, Ramona: gracias por liderar un equipo donde la humanidad, la amabilidad y el respeto son la seña de identidad. Habéis sido su familia cuando yo no podía estar presente, y habéis convertido vuestro trabajo en un auténtico acto de amor.
Gracias por cuidar de nuestros mayores con ese buen hacer que os caracteriza. Gracias, de todo corazón, por haber querido tanto a mi madre.
Con todo mi afecto y gratitud eterna,
T.





